
Ante estos últimos días cargados de noticias, a uno ya no se le ocurre que escribir, por qué escoger una noticia y dejar otra, evidentemente mi vagancia innata me impide hablar de todo e incluso hacer una criba de lo que me resulta más importante, y llega un momento en que uno ya no sabe si es más relevante que la infanta Elena se separe de Marichalar, que le pongan 3000 euros de multa a los de
El Jueves por la portadita de los cojones, o que Mago de Oz meta a no se cuanta gente en la Fnac de Coruña en la presentación de su último disco.
Tras mucho cavilar sobre el tema, al final paso de todo y prefiero hablar de una moda que nunca debió de pasar a la historia, y no me refiero ni a las hombreras ni al inefable Push Pop, sino a los cardados.
El cardado, ese peinado tan popular en los ochenta entre rockeros,
heavys de pastel y Julia Otero.
El diccionario de la real academia de la lengua española define cardad

o muy acertadamente como acción y efecto de cardar, pero se olvida de la esencia, ese peinado rebelde, unisex (más o menos), que podía llevar el fan más duro de Dee Snider, o cualquier joven muchacha residente de un barrio acomodado.
Pero la muerte del cardado trajo consigo algo más que la desaparicón de una estética, murió la música que representaba, cuánto hace que no sale un grupo guarro y macarra, los últimos fueron los Guns n' Roses, y ni siquiera se peinaban así (el pelo de Slash no cuenta), hay otros como Turbonegro o Black Label Society, pero las
greñas no les abultan, y no hablemos de la diferencia de repercusión mediática, ya no hay heavys como los del
anuncio de la ONCE, a mi no me vale que Mötley Crue o Twisted Sister aún anden por ahí haciendo bolos o saliendo en películas porno, caso de por ejemplo Tommy Lee, ¿soy el único que añora el hecho de que ya no salgan músicos de esos?
De que sirven las pintas sin un cabezón de pelo
Sinceramente me parece un poco triste que los únicos drogatas que son noticia ahora en el mundo de la música sean gente como el Pete Doherty ese o Melendi, qué pasó de la época en que los músicos yonkis eran como este:

También los había de otro tipo como los Bon Jovi, con menos encanto, por lo menos para mi.
Tanto marcó el cardado que le dio nombre a un estilo musical, bueno más o menos, o alguien duda de cual era el peinado habitual de los denominados grupos de hair metal.
Bon Jovi no siempre fueron un grupo "serio" Pero desgraciadamente eso pasó, y aún recuerdo con cierto pesar el hecho de que en mitad de un concierto de Iron Maiden un colega que tuvo los huevos de ir con el pelo cardado no se libraba de las miradas suspicaces de la mayoría de los allí presentes, aunque también puede ser debido al enorme parecido que tenía con Robert Smith.
Desde aquí abogo por la recuperación del cardado y los grupos de rock de los de verdad, vivan los 80.
La canción que me inspiró esta divagación